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Yankees asumen el riesgo que supone Aroldis Chapman

El gerente general Brian Cashman lo tiene todo calculado   

Brian Cashman no da puntada sin hilo en transacción por Chapman

Brian Cashman no da puntada sin hilo en transacción por Chapman

A pesar de que los Yankees de Nueva York presentan áreas en su roster que necesitan urgentes mejoras y actualización, el gerente general Brian Cashman optó por agregar un poderoso brazo a su ya sólido bullpen, mediante una transacción con los Rojos de Cincinnati. Me refiero al del cubano Aroldis Chapman, quien se encuentra bajo investigación de la Major League Baseball (MLB) por violencia doméstica.

Este detalle, precisamente, genera bastante polémica, al punto que la propia presidenta del Concejo Municipal de la ciudad de Nueva York Melissa Mark-Viverito, acusó a los Yankees de “condonar este tipo de violencia cuando la traerá para a ser parte del equipo”. Y es que en realidad el informe policial obtenido por Yahoo! Sports resulta poco digerible, porque el mismo indica que Chapman supuestamente disparó ocho tiros en el garaje de su casa en Davie, Florida, y fue acusado de intentar asfixiar a su novia durante un incidente el pasado 30 de octubre.

“Creo que los Yankees se equivocaron al firmar a este tipo. Todos queremos que a los Yankees les vaya bien, pero a expensas de qué”, se preguntó Mark-Viverito, una representante demócrata de sectores de Manhattan y el Bronx, quien conversó con los periodistas tras asistir a una ceremonia de graduación de la Policía de Nueva York en el Madison Square Garden, el martes 29 de diciembre.

Durante la campaña 2015, la MLB puso en práctica una política de violencia doméstica después de enterarse y ver el desarrollo de los incidentes de este tipo en que se vieron envueltos dos jugadores de la National Football League (NFL): Rice y Greg Hardy. Los tres primeros casos en el beisbol de Grandes Ligas han sido protagonizados por peloteros latinos: el dominicano José Reyes (Rockies de Colorado), y los cubanos Yasiel Puig (Dodgers de Los Ángeles) y Chapman.

En cierta manera comparto la posición de la distinguida presidenta del Ayuntamiento neoyorquino Melissa Mark-Viverito, pero al mismo tiempo comprendo el movimiento ejecutado por Cashman, quien aprovechó las circunstancias que rodean a Chapman en este momento, para adquirirlo a menor precio (los Yankees no se desprendieron de ninguno de sus mejores prospectos) y sumar un relevista de tan sólo 27 años de edad, quien lanzó 336 pitcheos de 100 o más millas por hora en 2015, incluyendo uno de 105.3 Mph el 29 de junio del citado año.

En su pasantía de seis temporadas en Grandes Ligas, Chapman tiene promedio de 15.4 ponches por cada nueve innings lanzados, y ha retirado 546 bateadores por la vía de los tres strikes en 319 entradas. En 2015, logró efectividad de 1.63 con 116 ponches en 66.1 capítulos, para salvar 33 juegos de los Rojos. Ahora los Yankees cuentan con blindado bullpen, en el cual se encuentran el dominicano Dellin Betances y Andrew Miller para el séptimo y octavo inning.

Y no creo que Cashman involucre en un cambio a Miller (salvó 36 partidos con efectividad de 2.04 para los Yankees en 2015), al menos no en la primera mitad de la temporada de 2016. El comisionado Rob Manfred puede disciplinar a un jugador con determinada pena –incluyendo suspensión- que esté sometido a investigación por violencia doméstica, por lo tanto los Yankees deben cubrir sus espaldas. Ahora bien, en caso de que el castigo resulte de 45 o más juegos, el equipo de Nueva York también pudiera sacar provecho, porque Chapman no podrá declararse agente libre al finalizar la próxima campaña como está contemplado, sino al término de 2017.

Como puedes ver, el gerente general de los Yankees lo tiene todo bien calculado. En este caso no han dado puntada sin hilo.

Los tres verdugos: Dellin Betances, Andrew Miller y Aroldis Chapman

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