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Álex Rodríguez: la reconciliación en los 3.000 hits

A-Rod en el justo momento en que conecta la bola para el hit 3.000

A-Rod en el justo momento en que conecta la bola para el hit 3.000

En la enorme y brillante pantalla del Yankee Stadium se podía leer Congratulations Alex, 3,000, mientras que la mayoría de las 44.588 personas que acudieron a ese parque la noche del viernes 19 de junio de 2015, vitoreaban al pelotero estadounidense de origen dominicano Álex Rodríguez, quien momentos antes había logrado enganchar una recta de 95 millas por hora del lanzador de los Tigres de Detroit Justin Verlander, para convertirse en apenas el jugador 29 en la historia de Grandes Ligas en acceder a los 3.000 hits.

Creo que cuando la bola bateada por A-Rod (foto) cayó en las gradas del jardín derecho, se produjo un instante de inflexión entre el jugador y muchos de los fanáticos de los Yankees y del beisbol en general, quienes todavía se negaban a brindar sus aplausos, a un pelotero visiblemente marcado por el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento físico. Y pienso que Rodríguez no sólo consiguió ese relevante milestone en su carrera, también logró reconciliarse con la afición y su equipo, independientemente de su exaltación o no al Salón de la Fama a futuro.

Y si nadie sabía lo qué estuvo pensando Álex durante toda la temporada de 2014, cuando purgó castigo de un año por el escándalo de sustancias PED (performance enhancing drugs) de la clínica Biogénesis de Coral Gables, Florida, él mismo se encargó de contarlo al emitir sus declaraciones al término del histórico partido.



“Estoy muy agradecido de los Yankees por haberme dado la oportunidad de ponerme el uniforme de nuevo”, dijo Rodríguez. “Hubo días el año pasado en los que pensé que nunca volvería a ponerme el uniforme y poder jugar otra vez en este estadio frente a estos fanáticos. Y por eso estoy agradecido de la familia Steinbrenner y de toda la organización de los Yankees”, agregó el pelotero que cumplirá 40 años de edad el 27 de julio próximo.

No sé si las heridas que han permanecido abiertas en el seno de los Yankees de Nueva York por las acciones de A-Rod, terminarán cerradas con este episodio. Sin embargo, me resulta obvio imaginar que el jugador desde hace días tenía en mente expresar palabas que mitigaran las tensiones y además conectar un gran hit para el día de su imparable 3.000, tal como lo hizo. De los 29 peloteros que han llegado a esa cifra, sólo tres descargaron un jonrón para alcanzar la hazaña: Wade Boggs (1999), Derek Jeter (2011) y ahora Rodríguez.

El 9 de julio de 2011, también en Yankee Stadium frente a 48.103 aficionados, Jeter bateó cuadrangular ante el entonces pitcher de los Rays David Price (hoy con los Tigres), para su hit 3.000 en las mayores. Todo el estadio aplaudió con sonoridad el hito del ‘Capitán América’, incluso los peloteros del equipo de Tampa Bay se desbordaron del dugout para hacerlo.

Hay que reconocer que el ambiente no fue el mismo con A-Rod. Faltó la solemnidad propia para un momento como este, días antes hubo poco ruido y demasiado silencio por parte de la propia organización de los Yankees, sobre todo si tomamos en cuenta que sólo Jeter había conectado el hit 3.000 con el uniforme de este equipo en toda su historia. A diferencia de los Rays, fueron contados los peloteros del equipo de Detroit que se conmovieron al ser testigos de la hazaña. Tal vez por ello, Álex valoró muchísimo el gesto que tuvo el estelar jugador venezolano de los Tigres Miguel Cabrera, quien al finalizar el juego buscó a Rodríguez para darle un abrazo.

Estados Unidos es un país donde el perdón tiene gran significado. Tal vez ese perdón algún día alcance del todo a un pelotero como Álex Rodríguez.

El bate de Plinio: para continuar con un fin de semana de hazañas, al día siguiente del hit 3.000 de A-Rod, el pitcher derecho de los Nacionales de Washington Max Scherzer (video) lanzó partido sin hit ni carrera ante los Piratas de Pittsburgh, tras utilizar 106 venenosos envíos, 82 de ellos en zona de strike. ¡Impresionante! Ponchó a 10 hombres, puso su récord de la temporada en 8-5 y redujo la efectividad a 1.76. Perdió el juego perfecto en el noveno inning con dos outs en la pizarra, cuando golpeó con una slider en conteo de dos bolas y dos strikes al venezolano José Tábata, quien entró a batear como emergente. “Trató de lanzarme adentro, pero el pitcheo no rompió y me dio justo en el protector del codo. Sólo trato de hacer mi trabajo”, dijo Tábata.

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