Visita Mundo Móvil Todo sobre tecnología móvil

El caso de Josh Hamilton en otra perspectiva

Josh Hamilton, Angelinos

Josh Hamilton, Angelinos

El mundo de Josh Hamilton parece desmoronarse, y antes de verlo como un pelotero que presuntamente viola cláusulas de un programa antidopaje y que lleva una vida nada acorde con un jugador de beisbol de Grandes Ligas, creo que es importante tratar este caso desde otra perspectiva: la de un ser humano que tiene una adicción, quien necesita que su conglomerado más cercano lo ayude a lidiar con esta enfermedad.

Hamilton, quien se recupera de una operación en su hombro derecho realizada en marzo pasado, confesó una recaída en su adicción a las drogas y el alcohol durante el receso de la temporada. Múltiples fuentes aseguraron que esta se produjo durante el fin de semana del Super Bowl (febrero 1, 2015), después de una pelea con su esposa Katie, la cual terminó con el jugador en un club de striptease en el que consumió cocaína y tomó algunos tragos.

Esta situación es recurrente en Hamilton. No pasó al menos seis controles de dopaje durante su etapa de jugador de ligas menores con la organización los Rays de Tampa Bay, por lo cual fue suspendido del beisbol desde 2004 hasta 2006. Y a pesar de ser la primera selección del draft colegial de 1999, debutó en Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati ocho años después, en la temporada 2007.

En la campaña siguiente fue canjeado a los Rangers de Texas, con cuyo club logró ganar el premio Jugador Más Valioso en 2010, además de tomar parte en dos Series Mundiales consecutivas. A pesar de ello, Hamilton tuvo dos recaídas con este equipo, la última antes de 2012. Los Angelinos de Los Ángeles obviaron ese historial, y decidieron concederle contrato de cinco años y $125 millones, el 15 de diciembre de 2012.

Con su última confesión es evidente que los Angelinos no lo quieren de vuelta. Durante los entrenamientos su nombre no aparecía en ningún locker, de la tienda del club retiraron cualquier mercancía que lo relacionara con el jugador, y cuando le preguntaron al propio dueño del equipo Arte Moreno si Hamilton regresaría con los Angelinos, luego de completar la rehabilitación del hombro, fue enfático al responder: “no diría eso”, a pesar de que algunos de sus compañeros han dicho que “Josh está listo para jugar”.

Un panel de cuatro personas creado por el programa antidrogas del beisbol, no pudo dictaminar si en esta ocasión Hamilton debía ser suspendido (la votación quedó empatada). Por lo tanto, la decisión recayó en un árbitro independiente que sentenció que el jugador no había violado ninguna cláusula, impidiendo así que el Comisionado de la Major League Baseball Rob Manfred tomara alguna medida, para preocupación de los Angelinos.

Para mí, el mayor drama de Hamilton es el familiar. Ahora está inmerso en un proceso de divorcio de su esposa Katie, de acuerdo a documentos judiciales presentados en el condado de Tarrant (parte de Dallas-Fort Worth-Arlington) a principios de este año. Ambos acordaron no comunicarse entre sí, el pelotero no puede ver a sus cuatro hijos sin supervisión, a quien también se le prohíbe ir a las propiedades que tiene la pareja en Texas, además de que su casa de Newport Coast, California, salió a la venta el pasado viernes. Como lo ven, liquidación total.

¿Todo esto no pudiera agravar aún más su condición? Creo que sí. Por eso considero dar prioridad al enfoque humano en el caso de Hamilton.

Escribe tu opinión