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Mánager de los Marlins: el trabajo más inestable del beisbol

Tras el despido de Mike Redmond, el nombramiento de Dan Jennings

Dan Jennings

Dan Jennings

Sin duda, el cargo de mánager de los Marlins de Miami es más inestable de lo que era la Torre de Pisa, situada en el conjunto patrimonial de la plaza del Duomo, en Italia. En los últimos 15 años, entre 2001 y lo que va de 2015, han sido once los estrategas encargados de dirigir a este equipo, que tiene un propietario calificado por muchos como incómodo y temperamental: Jeffrey Loria, quien el pasado domingo se deshizo de Mike Redmond y del coach de banco Rob Leary.

Ese día, el equipo de Miami estuvo a sólo un out de recibir no hit no run por parte del pitcher Shelby Miller, quien finalmente toleró imparables consecutivos de Justin Bour y Dee Gordon antes de dominar al venezolano Martín Prado, para una victoria 6-0 de los Bravos de Atlanta, cuyo club dirige un ex piloto de los Marlins: Fredi González. Al término de ese juego apareció el gerente de operaciones de los Marlins Michael Hill para informar la decisión de cesantear a Redmond y Leary. “Realmente, estamos sólo en busca de una nueva voz”, dijo.

Pues esa “nueva voz” es la de Dan Jennings (video), un reconocido scout y ejecutivo del beisbol, quien para ese momento era el gerente general del equipo. Sin  embargo, jamás ha estado en un terreno de juego de Grandes Ligas como mánager o coach. Su experiencia en este sentido se limita sólo a la pasantía como entrenador de una escuela secundaria en Mobile, Alabama. Antes había jugado a nivel universitario, y fue firmado por los Yankees de Nueva York, pero no funcionó. Dos años después ya andaba de scout de los Rojos de Cincinnati.

En el fondo no me resulta preocupante que un hombre de beisbol baje de la oficina y asuma el rol de mánager, pero sí me parece contraproducente que ese personaje sea el gerente general del equipo, es decir, la persona que se encarga de discutir y firmar los contratos con los jugadores. Pregunto, ¿esto no supone una presión adicional innecesaria? ¿Cómo manejará los egos y distintas personalidades en el clubhouse? ¿Cómo una persona que jamás ha estado involucrada en las labores propias de un mánager de Grandes Ligas puede cumplir ese trabajo con eficiencia?

Tampoco creo que los jugadores de los Marlins se sientan mejor con Jennings (foto) que con Redmond. Es otro sinsentido de Loria, quien en el pasado tuvo problemas con muchos managers como González y Joe Girardi. Incluso, en abril de 2013, el primer año de Redmond, el dueño de los Marlins alteró a su antojo la rotación de pitcheo en una doble cartelera en clara violación del clubhouse, y más adelante en esa misma campaña el entonces coach de bateo Tino Martínez renunció a su cargo, tras alegar que él y el jugador Chris Valaika habían sido agredidos física y verbalmente por Loria.

Un año antes, los Marlins habían iniciado la temporada de 2012 con muchas expectativas. Abrieron los puertas de un nuevo estadio en el downtown de la ciudad, adoptaron diferente nombre (ahora eran de Miami y no de Florida), distinto logo, cambios en el uniforme, y sumaron jugadores como el dominicano José Reyes, Mark Buehrle, Heath Bell y Carlos Zambrano, además de traer desde los Medias Blancas de Chicago al piloto venezolano Oswaldo Guillén.

Las proyecciones eran las mejores en 2012, pero a mitad de campaña Loria siguió siendo Loria, y todo cambió. El 23 de julio de ese año, los Marlins mostraban marca de 44-51 y tenían 67 juegos por delante para tratar de recuperarse, pero en lugar de eso se inició el desmantelamiento del equipo. Primero enviaron al infielder Omar Infante y al lanzador Aníbal Sánchez a los Tigres de Detroit, y dos días después negociaron a los Dodgers de Los Ángeles al quisqueyano Hanley Ramírez y al relevista Randy Choate.

Y en este 2015, Los Marlins mostraban balance de 16-22, a sólo seis juegos por debajo de los .500 y con 124 partidos por realizar, cuando Loria tomó la decisión “orgánica” de cesantear a Redmond, quien se suma a la lista de pilotos que han dirigido a este club desde 2001, la cual está conformada por los ya citados Guillén, González y Girardi; el puertorriqueño Edwin Rodriguez, Brandon Hyde, Jack McKeon, Jeff Torborg, John Boles y el miembro del Salón de la Fama Tany Pérez.

Con o sin Loria, con o Jennings, aún creo que Miami tiene un gran equipo este año, con jugadores talentosos para ganar juegos. Por cierto, la Torre de Pisa hoy está muy estable. Le hicieron unos trabajos y permanecerá firme por los próximos 200 años.

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